La inseguridad ciudadana en el Perú ha alcanzado niveles alarmantes. Según el Segundo Reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia, uno de cada cinco peruanos afirma haber recibido una amenaza o intento de extorsión en los últimos tres meses. Esto equivale a cerca de 5 millones de personas, con una incidencia mayor en Lima (27%) y en regiones del norte como La Libertad (24%). El fenómeno afecta principalmente a los niveles socioeconómicos C, D y E, que concentran la mayor cantidad de víctimas, especialmente transportistas, comerciantes y pequeños emprendedores.
El estudio también alerta sobre un preocupante aumento de homicidios. Solo en enero de 2025 se registraron 178 asesinatos, un récord mensual impulsado por el crecimiento del crimen organizado y los ajustes de cuentas. Además, el 23% de los ciudadanos ha estado cerca de un tiroteo o conoce a alguien que lo ha vivido, con Lima como la región más afectada (38%). Este patrón de violencia también se extiende al norte y oriente del país, afectando principalmente a la clase media y baja.
El informe concluye que la criminalidad se ha expandido en intensidad y alcance, sin que el Estado logre contenerla. La extorsión, los asesinatos y los tiroteos son parte del día a día en muchas zonas del país. Para Carlos Basombrío, exministro del Interior y coautor del reporte, es urgente contar con información precisa y decisiones firmes para recuperar el control del territorio y proteger a la ciudadanía.










