El supertifón Ragasa, considerado la tormenta más poderosa del mundo en lo que va del 2025, dejó al menos 17 muertos en Taiwán y ha obligado a evacuar a casi dos millones de personas en el sur de China.
Con vientos de hasta 241 km/h, Ragasa cruzó el Mar de China Meridional tras devastar Filipinas y Taiwán, para luego bordear Hong Kong y tocar tierra en la provincia de Guangdong, donde las autoridades emitieron alertas rojas, suspendieron actividades y habilitaron miles de refugios.
Impacto en Taiwán
En el este de Taiwán, el tifón provocó el desbordamiento del lago-barrera Matai’an, liberando 60 millones de toneladas de agua y causando la muerte de al menos 17 personas. Autoridades locales informaron que las lluvias torrenciales también dejaron severos daños en viviendas y cultivos.
Paso por Hong Kong
Aunque el ojo del ciclón no llegó a tocar tierra en Hong Kong, sus efectos se sintieron con fuerza: olas de cinco metros, inundaciones en zonas costeras y al menos 62 heridos. Más de 860 personas fueron trasladadas a 50 refugios temporales y se cancelaron vuelos, transporte y clases.
China en máxima alerta
En Zhuhai, ciudad costera de Guangdong, Ragasa golpeó con ráfagas de 160 km/h y lluvias equivalentes a un mes en pocas horas. Calles quedaron desiertas, negocios protegieron sus puertas con sacos de arena y policías patrullaban con megáfonos instando a la población a permanecer en casa. Cerca de dos millones de personas fueron evacuadas en toda la provincia.
Las autoridades de Hong Kong compararon el tifón con los destructivos Hato (2017) y Mangkhut (2018), mientras que científicos advierten que el calentamiento global está intensificando este tipo de fenómenos. China, que ya enfrenta olas de calor, inundaciones y sequías este año, se prepara para más lluvias y posibles deslizamientos en los próximos días.
Calificado como “la reina de las tormentas”, Ragasa ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades en Asia oriental, dejando un saldo de destrucción y recordando la creciente vulnerabilidad de la región frente a los desastres climáticos extremos.











