Keiko Fujimori vuelve a la contienda presidencial con el peso de tres segundas vueltas perdidas y un historial de investigaciones fiscales abiertas que han acompañado sus campañas y reforzado la polarización en torno a su candidatura.
En las elecciones generales de 2026, cuatro mujeres buscan la presidencia, pero el país llega a esta contienda con un dato que sigue marcando la discusión: ninguna mujer ha sido electa presidenta por voto popular. En ese panorama, Keiko Fujimori vuelve a ser el rostro más visible —y el más recurrente— de los intentos femeninos por llegar a Palacio.
El contexto electoral muestra un hito y una brecha a la vez. El Comercio reporta que en 2026 hay cuatro candidatas presidenciales (Keiko Fujimori, Fiorella Molinelli, Marisol Pérez Tello y Rosario Fernández), pero representan solo el 11% de 36 postulaciones inscritas. En la historia reciente, además, solo una mujer ha logrado llegar a la segunda vuelta en tres ocasiones: la propia Fujimori.
En los hechos centrales, su candidatura vuelve a instalarse sobre un patrón repetido: competir, pasar al balotaje y perder. Según el recuento de El Comercio, Fujimori llegó a la segunda vuelta en 2011 y fue derrotada por Ollanta Humala; en 2016 volvió a clasificar y perdió ante Pedro Pablo Kuczynski; y en 2021 cayó ante Pedro Castillo. Reuters también resume esa trayectoria como tres elecciones terminando en segundo lugar, antes de anunciar una nueva postulación.
Los datos relevantes que acompañan esa repetición ya no son solo electorales. Una revisión de La República, basada en expedientes registrados en el Ministerio Público, señala que Keiko Fujimori figura con 13 carpetas fiscales “en curso”. En ese mismo reporte se detalla que, tras el cierre del Caso Cócteles por decisión del Tribunal Constitucional, se mantenía vigente al menos una investigación vinculada al presunto financiamiento de la campaña 2021, además de otras carpetas por presunta organización criminal y denuncias relacionadas al proceso electoral 2021.
Como antecedente clave, el Caso Cócteles fue el proceso más emblemático: El Comercio consigna que la fiscalía sostenía una tesis de organización criminal y lavado, con un monto atribuido de más de US$ 17,3 millones (más S/ 18.000) y con origen principal en las campañas 2011 y 2016. Ese frente judicial cambió de rumbo cuando el Tribunal Constitucional dejó “sin efecto” investigación y acusación (RPP lo atribuye a vulneraciones como el principio de legalidad y el plazo razonable). A la par, nuevas pesquisas aparecieron: La República reportó una investigación por presunta red de “pitufeo” vinculada a la campaña 2021, con un monto de S/ 1’309.770 y un periodo entre el 1 de septiembre de 2020 y el 30 de julio de 2021.
Hacia adelante, la proyección es política y reputacional: Keiko Fujimori vuelve a encarnar la candidatura femenina más competitiva en términos históricos (la única que llegó tres veces a segunda vuelta), pero también la que arrastra mayor continuidad de controversias judiciales en paralelo a sus campañas. Con la data disponible, no alcanza para responder de forma completa “por qué” ninguna mujer ha ganado la presidencia en el Perú: para sostener una explicación general haría falta información comparativa (encuestas de sesgos de género, barreras partidarias, financiamiento y cobertura mediática para candidatas, entre otras variables). Lo que sí permite esta evidencia es describir cómo, en el caso más repetido y visible —Keiko—, la falta de una victoria se combina con derrotas sucesivas y un frente legal que sigue generando titulares.








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