La provincia de Trujillo fue escenario de un hecho histórico: la preparación de la ensalada de tarwi más grande del mundo, que le valió al Perú un récord Guinness. El evento se desarrolló en la plaza de armas del distrito de El Porvenir y congregó a miles de personas que fueron testigos de la hazaña.
Más de una tonelada de tarwi y otros insumos como cebolla, culantro, ajos y tomate fueron utilizados en la preparación, que contó con cerca de 100 voluntarios de Danper, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) y la FAO.
El récord busca revalorar al tarwi (Lupinus mutabilis) como superalimento andino y fortalecer su cadena productiva. Sin embargo, más allá de la celebración en la provincia de Trujillo, persisten los desafíos: más de 30,000 familias campesinas dependen de este grano, pero su consumo interno sigue siendo bajo y las cadenas de valor aún no son competitivas.

En 2024 se cultivaron 22,000 hectáreas de tarwi que produjeron 13,000 toneladas métricas, con La Libertad —justamente la región anfitriona del evento— como principal productora (28%). No obstante, las exportaciones solo alcanzaron 962,000 dólares, con Ecuador como principal destino, lo que refleja un potencial aún desaprovechado.
El tarwi es rico en proteínas, fibra, calcio y hierro, y como cultivo contribuye a la fertilidad de los suelos y a prácticas agrícolas sostenibles. Para que este superalimento sea realmente estratégico en la seguridad alimentaria nacional, se necesita incrementar su consumo, promover campañas educativas y garantizar políticas públicas que lo integren a la dieta de los peruanos.
El récord Guinness puso a la provincia de Trujillo en el mapa mundial, pero el reto ahora es que el tarwi pase de ser protagonista de un evento mediático a convertirse en un motor real para la agricultura familiar y la nutrición del país.










