La presidenta Dina Boluarte ofreció un mensaje de gestión sin autocrítica, proclamándose como salvadora de la democracia, mientras fue duramente cuestionada por congresistas por estar alejada de la realidad.
Dina Boluarte presentó el balance del año 2023 flanqueada por ministros cuestionados, en lo que fue definido como un discurso de autobombo sin espacio para la autocrítica. Durante su intervención, se erigió como la única responsable de proteger la democracia peruana tras la crisis institucional que concluyó con la vacancia de Pedro Castillo.
En su relato, Boluarte sostuvo que su gobierno logró restaurar la estabilidad democrática frente a una nación marcada por la polarización, la corrupción y la ineficiencia. Afirmó haber impulsado una agenda de crecimiento, inclusión social y atención a los sectores vulnerables, sin reconocer las protestas ni las víctimas que se produjeron tras su asunción al poder.
Desde el Congreso, congresistas de distintas bancadas criticaron duramente su exposición: la calificaron de alejada de la realidad y sin capacidad de autocrítica. Consideraron que Boluarte no abordó la magnitud de los problemas nacionales y construyó una narrativa distante de las demandas ciudadanas.
En su discurso, Boluarte enfatizó su supuesto rol estabilizador, asegurando que logró sacar al país del caos político y económico heredado del gobierno anterior; sin embargo, no manifestó arrepentimiento ni reconoció errores políticos o administrativos durante su gestión.
Según analistas, la ausencia de autocrítica, combinada con largas exposiciones y cifras, generó un mensaje difícil de digerir y sin impacto real, que no logró reconectar con la población ni ofrecer soluciones concretas a las crisis abiertas.









