Escrito por: Camila Bozzo / Perú 21

A pesar de los amagues democráticos de Castillo y de su entorno, cada vez son más cristalinas sus intenciones de instaurar un plan estatizador y totalitario que se cargue nuestras libertades. Nos han querido vender el cuento de que representan una izquierda reformista y democrática, pero los hechos los desdicen.

Las declaraciones de Guillermo Bermejo, congresista electo por Perú Libre y acusado por terrorismo, sobre sus intenciones de quedarse en el poder, forman parte de la línea de pensamiento de quienes integran un partido que se autoproclama marxista leninista. No olvidemos la defensa de Castillo y Cerrón del proyecto totalitario venezolano, al que, además, Cerrón ha felicitado por haberse sabido quedar en el poder. En un afán por democratizar su candidatura, Castillo trató de bajarle el dedo a Cerrón, pero todo indica que se trata de una pantomima, pues todavía se da el lujo de convocar o rechazar a técnicos (como Burneo) y de ir a reuniones de negociación con los partidos; y, además, controla a la mayoría de los congresistas electos de Perú Libre.

Vladimir Cerrón junto a Pedro Castillo. Foto. Internet

En su Plan Bicentenario ofrecen convocar a un referéndum constituyente en el marco de las actuales normas constitucionales y legales. Sin embargo, las normas vigentes no lo contemplan y para hacerlo tendrían que dar un golpe de Estado. Esta propuesta demuestra su desdén por las instituciones democráticas y contradice la proclama firmada el lunes.

Ese mismo plan, de claras evocaciones velasquistas, demuestra que tampoco han moderado su propuesta económica y persisten en su afán estatizador: proponen un Estado empresario, restricciones a las importaciones y renegociación de contratos. Recetas trasnochadas y probadamente fallidas. No nos confundamos por sus juegos semánticos y sus apelaciones al pueblo, Castillo representa el abismo. Nos ofrece borrar de un plumazo todo lo avanzado en las últimas décadas, en vez de ajustar y redistribuir mejor para reducir las desigualdades. Peor aún, nos ofrece sofocar nuestra libertad.