Llamamos una y otra vez a nuestros gatos, pero no responden. Volvemos a hacerlos y vuelven a ignorarnos. No es que no entienden sus nombre, sino que simplemente deciden no hacer caso. Así lo confirmó un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports.

“Los gatos no están evolucionados para responder a las señales humanas. Se comunicarán con los humanos cuando quieran. Así es un gato”, explica Atsuko Saito, autor principal del estudio.