RUSIA.  El gobierno ruso está bajo una presión sin precedentes para que libere a un periodista arrestado por delitos de drogas. Ivan Golunov fue detenido el jueves, y todo apunta a que está siendo castigado por su trabajo como periodista de investigación.

El Kremlin dijo que era importante “admitir los errores” y no repetirlos, pero también defendió a sus organismos encargados de hacer cumplir la ley.

El movimiento de apoyo a Golunov, de 36 años, en arresto domiciliario desde el sábado, se amplificó ayer lunes. “Yo/Nosotros somos Ivan Golunov”, titularon en una portada conjunta tres influyentes periódicos, RBK, Vedomosti y Kommersant. Las declaraciones de apoyo al periodista llenaron también las páginas de otros medios rusos -tanto regionales como nacionales- acompañadas de exigencias de una investigación imparcial.

Se trata de una muestra de solidaridad sin precedentes entre los medios liberales rusos que desde el primer momento hicieron una prioridad la cobertura del caso, aduciendo que “en el lugar de Ivan Golunov podría estar cualquiera”.

Golunov, un periodista de la web de información Meduza, conocida por sus investigaciones sobre la corrupción en el ayuntamiento de Moscú o en sectores como el de los microcréditos y las pompas fúnebres, fue detenido el pasado jueves en el centro de la capital rusa.

En su bolsa encontraron cuatro gramos de mefedrona, una droga sintética, según la policía, que afirma que descubrió grandes cantidades de droga en su apartamento. Según los agentes, el periodista intentó vender “una cantidad importante” de droga.

El portal Meduza, con sede en Letonia para escapar a las autoridades rusas, fue fundado en 2014. Es uno de los más leídos de Rusia.

Desde el arresto de Golunov -que podría ser condenado a 20 años- muchos de sus colegas, también de los medios oficiales, así como artistas y políticos, le dieron su apoyo. Más de 66.000 personas firmaron además una petición para exigir su liberación en la web Change.org.

En los últimos años, al menos ocho periodistas rusos han sido detenidos por los mismos cargos que Golunov, entre ellos, Oyub Titíev, director de la oficina chechena de la ONG Memorial, condenado a 4 años de prisión. Precisamente ayer lunes, Titíev fue puesto bajo arresto domiciliario.