REPÚBLICA CHECA | Luego de casi cuatro meses, nació la pequeña Eliska, la bebé que permaneció en el vientre de su madre en estado de muerte cerebral y que fue mantenida con vida de manera artificial hasta el final de la gestación. “Lo más destacado es la duración de la hospitalización y, consiguientemente, el tamaño y madurez alcanzados por el feto, que llevó a superar los 2 kilogramos, lo que es único”, explicaron representantes del Hospital Facultativo de Brno. La bebé nació por cesárea el pasado 15 de agosto.

Eliska nació con un peso de 2,130 kilos y una altura de 42 centímetros.

¿De qué murió la madre?

La madre de la niña fue hospitalizada el pasado 21 de abril debido a una hemorragia cerebral causada por un malformación genética. En ese momento el feto pesaba unos 250 gramos y tenía 16 semanas de gestación. Ese mismo día se diagnosticó su muerte cerebral y se decidió mantenerle la respiración y funciones vitales para hacer viable el embarazo.

“Este caso es muy raro y entrará en los anales de la medicina mundial. Y confirma la gran fuerza de la vida humana naciente”, declaró Pavel Ventruba, jefe del Departamento de Ginecología y Maternidad del hospital, que destacó como caso único en el mundo el tiempo que duró el proceso y el peso de la criatura al nacer.

La bebé está al cuidado ahora de su tía, que la está amamantando, y de su padre.